miércoles, 3 de julio de 2013

El trastorno de déficit de atención con hiperactividad es progresivo


Uno de cada 20 niños puede tener un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), un problema que puede persistir en el tiempo. ?Al menos la mitad de los niños diagnosticados con TDHA van a mantener el trastorno llegado a la edad adulta?, asegura el doctor Javier Quintero, jefe de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor y miembro del comité científico del Proyecto Pandah (Plan de Acción en TDAH).
Para entender mejor este trastorno, el doctor Quintero explica: ?el TDAH combina la dificultad de mantener la concentración, el exceso de actividad motora y un bajo control de los impulsos o por una impulsividad manifiesta?. Tres síntomas que no siempre se presentan de manera simultánea, pero que sí comparten una característica fundamental: ocasionan una disfunción en la persona que lo padece.
Más allá de los síntomas, el TDAH aumenta el riesgo de:
-Sufrir fracaso escolar.
-Padecer un trastorno de conducta y de comportamiento.
-Consumir drogas en la adolescencia.
-Presentar trastornos de ansiedad y depresión.
-Tener baja autoestima y pensamientos suicidas.
-Mostrar dificultad para mantener una estabilidad afectiva y laboral en la edad adulta.
-Sufrir dinámicas de acoso escolar.
-Presentar dificultad de interacción con los iguales.
?Muchas veces, caemos en la tentación de simplificar el diagnóstico en torno a la hiperactividad, pero los síntomas de TDAH, además de estar presentes confieren una dificultad en el funcionamiento del niño que la padece?, dice el doctor Quintero, quien pone como ejemplo el fracaso escolar. ?Si el niño no es capaz de prestar atención de manera adecuada en el aula, su capacidad de aprender, de ir adquiriendo aprendizaje progresivamente, se complicará y las dificultades para seguir el ritmo y poder aprobar se incrementará cada vez más?.
Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico sigue siendo clínico, a través de la adecuada exploración de los niños y la evaluación de las dificultades individuales. Una vez diagnosticado, se decide el tratamiento (farmacológico, no farmacológico o combinación de estos dos), de acuerdo al tipo de TDHA que tenga el paciente y a las disfunciones que presenten. ?No hay tratamiento único, sino una amalgama de recursos que tendremos que ir seleccionando adecuadamente para cada caso?, aclara el doctor Quintero. De poco sirve postergar la ayuda cuando los síntomas se manifiestan. ?Lo que tranquiliza a los padres con hijos de TDHA es que el tratamiento, a diferencia del de muchos otros trastornos, es muy conocido y estudiado. Los aspectos negativos a largo plazo están muy reconocidos y son realmente poco significativos?, señala Fulgencio Madrid, presidente de la Federación Española de Asociaciones de Ayuda al TDAH.
Los expertos coinciden en los docentes deben estar alertas ante los síntomas de este trastorno, que puede deberse a causas genéticas hasta en 80 por ciento de los pacientes. ?En cada aula, en cada calle, hay un niño con TDAH", recalca Susan J. Young, profesora titular de Psicología Clínica Forense en el Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres y coautora del Libro Blanco sobre el TDAH.
El Libro Blanco sobre el TDAH, que ha sido presentado hoy en Madrid, se enmarca en el Proyecto Pandah (Plan de Acción en TDAH), una iniciativa que busca evaluar el impacto del trastorno por déficit de atención con hiperactividad en los enfermos, sus familias y la sociedad en su conjunto. Además recomienda planes de actuación para mejorar el diagnóstico precoz y exacto, con medidas de apoyo para los afectados y sus familias.

Como se siente un niño con TDAH


viernes, 28 de junio de 2013

TDAH




El TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad) es un trastorno en el que intervienen tanto factores genéticos como ambientales. Es una dificultad compleja, porque define la alteración en la función atencional, generando entonces una desorganización conductual y cognitiva. El TDAH es un trastorno de conducta que aparece en la infancia, y que se suele empezar a diagnosticar en torno a los 7 años de edad aunque en algunos casos este diagnóstico se puede realizar de una manera más precoz. Se manifiesta como un aumento de la actividad física, impulsividad y dificultad para mantener la atención en una actividad durante un periodo de tiempo continuado. Además de esto hay niños en los que se observan a su vez problemas de autoestima debidos a los síntomas propios del TDAH y que los padres no suelen asociar a dicho trastorno. A su vez, el TDAH se puede asociar con frecuencia a otros problemas, y  sus consecuencias se aprecian en distintos ambientes de la vida del niño, no solo el escolar, sino que también afecta en gran medida a las relaciones interpersonales tanto con la familia, como con otros niños y con sus educadores, siendo estas interrelaciones clave en el desarrollo del niño.
Según la clasificación norteamericana de enfermedades psiquiátricas DSM-IV, no todas las personas que padecen TDAH tienen el mismo cuadro clínico. En algunas de ellas predominan los síntomas de TDAH de inatención, en otras los de hiperactividad e impulsividad, y en otras hay problemas tanto atencionales como de hiperactividad e impulsividad (lo que se conoce como TDAH combinado o mixto). Es decir, el TDAH se puede desglosar en varios subtipos, dependiendo de qué grupo de síntomas predominen.
 Estas variantes son conocidas como "subtipos del TDAH". De todos ellos el más frecuente es el combinado, seguido del predominantemente hiperactivo-impulsivo. El subtipo predominantemente inatento es el menos frecuente de ellos, y se da más en niñas que en niños, frente a los otros cuadros clínicos que se detectan más en niños que en niñas. Es decir, debido a que los síntomas de inatención son más sutiles, se detectan menos y provocan que el diagnóstico de TDAH en niñas/adolescentes tarde más en realizarse o, en muchos casos, pase inadvertido.

Dificultad compleja de la función atencional que perturba el comportamiento general y el aprendizaje.
Se caracteriza por

Inatención

Hiperactividad

Impulsividad

Aparición


Temprana: antes de los 7 años
Tardía: a partir de los 7 años


Detección

Se observa I-H-I, el niño no es capaz de realizar  actividades gobernadas por reglas, por si solo o bien para seguir una conducta de trabajo, planificando y organizando una actividad.

Diagnostico
(No antes de los 5 años)
Neuropsicopedagogico
Entorno familiar
Diagnostico Neuropsicológico
Diagnostico Psicopedagógico
Informe escolar
-Neurológico


Tratamiento
-Neurológico-Farmacológico
-Neuropsicopedagógico
-Psicológico









Datos estadísticos
Desde hace ya varios años y, especialmente, durante estos últimos años, el TDA se va conociendo cada vez más; y salvando las barreas de la sobrediagnosticación y teniendo en cuenta los datos científicos fehacientes, hoy se sabe que 5 de cada 100 niños en edad escolar padecen TDA, con o sin hiperactividad, varios diagnosticados tardíamente.

Un poco de historia
El TDA/H no fue, desde el principio, TDA/H; a lo largo del tiempo, su especificidad ha ido evolucionando y se lo ha denominado de diversas formas:

-TDA: Trastorno por Déficit de Atención.
-TDAH: Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
-ADD: Attention Déficit Disorder (sigla en inglés).
-ADHD: Attention Déficit Hyperactivity Disorder (sigla en inglés).

Estas abreviaciones son las que definen específicamente al TDA, siendo las dos primeras las que se usan en la actualidad y las dos últimas también pero en otro idioma. Los que hablamos castellanos nos referimos siempre al TDA; pero no podemos olvidar que la sigla que lo hizo famoso es “ADD”.

Los primeros indicios del TDA fueron abordados hacia el año 1930, pero de manera muy distinta de lo que hoy en día conocemos de este trastorno.

Para esta época, el TDA estaba asociado con los niños con actividad motora excesiva, sin recibir aun una denominación específica y abordado desde el campo Neurológico, dentro de la denominada  Disfunción cerebral mínima (1960), considerada como un daño cerebral de los que no se podían diagnosticar con los métodos convencionales y sin tener aun medios diagnósticos apropiados. Desde aquí hasta 1980, 

aproximadamente, el TDA estaba instalado con el síndrome hiperquinético, que originaba movimientos constantes y excesivos que no permitían al niño desarrollarse normalmente.

En este tiempo, el tratamiento era farmacológico e indicado por el daño cerebral, hoy bien sabemos, entonces, que esto no daba ningún resultado y, mucho menos, con la medicación que se usaba en esa época.
Hacia 1970 aparecen los primeros estudios en los que se detectaba un mal funcionamiento atencional, a partir de aquí, todas las investigaciones se van acercando al TDA que hoy conocemos y, por primera vez, se habla de una dificultad para lograr una “atención sostenida” y, de allí en adelante, se empieza a dar mayor importancia a los aspectos conductuales, tales como:

-falta de atención sostenida
-conductas compulsivas
-fallas en la focalización de atención

A partir de aquí y llegando a 1980, aparece el famoso ADD, siguiendo hasta el día de hoy con importantes avances en cuanto a su especificidad, diagnóstico y tratamiento, alejado por completo de aquella idea de difusión cerebral, o sea, descartando el compromiso neurológico.

Y así, desde 1980, la Psiquiatría define Déficit atencional y lo incluye como un trastorno psíquico más con las características que este atañe y dejando en claro que la hiperactividad es un síntoma más de este trastorno.
A partir de aquí, entonces, nos referimos al TDA como un trastorno que implica el funcionamiento de los procesos atencionales y cognitivos que se encuentran disfuncionales. Hacia  1987, ya se toma la triada inatención, impulsividad e hiperactividad para su detección y diagnóstico.

Los niños con diagnóstico de TDA con o sin hiperactividad, presentan dificultades atencionales, neurocognitivas, clínicas, educativas y sociales, que interfieren seriamente en el desarrollo evolutivo conductual esperado.



Trastorno por Déficit de  Atención con Hiperactividad y sin Hiperactividad.

Las investigaciones científicas desplegadas por la Psiquiatría y las Neurociencias ya han dado muestras claras de la existencia y de la diferencia entre:
TDA

TDAH

El trastorno por déficit de Atención sin Hiperactividad, menos común, se caracteriza por pasividad, lentitud, somnolencia, falta de vitalidad y energía; algunos los llaman eternos soñadores, tienen problemas para regular el estado de alerta y focalizar la atención, viven abstraídos. El índice de inatención es alto.
El Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad se caracteriza por la presencia del déficit atencional en comorbilidad con síntomas de hiperactividad e impulsividad. Este cuadro es el más común y sobre el que hay más bibliografía. El niño con TDAH de poca edad, entre 3 y 5 años, tiene una hiperactividad que lo lleva a poner en riesgo su integridad física.

-Salen corriendo y no se percatan de escalones o desniveles.

-Abren la puerta y salen corriendo sin poder frenar en el cordón de la calle.

-Se caen de las escaleras.

-Se trepan y caen de donde treparon.

-Quieren agarrar algo y tiran todo lo que este alrededor.

-Se caen de la silla.

-Las piernas y los pies se le enroscan.

-Tocan todo.

-Se vuelcan todo.


Diferencias y puntos en común entre ambos subtipos


TDA
TDAH
-Presentan una actitud lenta, pasiva, de somnolencia.
-Presentan hiperactividad e impulsividad.
-Presenta inatención.
-Presenta inatención.
-Aparece más tarde.
-Aparece a temprana edad.
-No presentan gran dificultad social.
-Tienen gran dificultad a nivel social.
-Se puede ver una actitud aplacada, desconectada y hasta depresiva.
-Pueden desplegar una actitud negativa, desafiante y trastornos de conducta.
-Bajo rendimiento académico.
-Bajo rendimiento académico.






 Consejos útiles para los padres:
 Prestar atención al niño escuchándole y hablándole con paciencia, comprendiendo su patrón de conducta y explicándole los planes para ayudarle.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Que el niño no vea discordancias entre los padres respecto a las pautas de actuación.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  No actuar con él de forma excesivamente permisiva. Es conveniente que le proporcionen pocas normas de conducta pero que éstas sean claras y coherentes. Un ambiente sin una normativa clara aumenta la ansiedad y confusión del niño. Utilizar el “no” cuando el niño pida o exija cosas poco razonables y explicar el porqué de forma precisa y razonada.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Utilizar los intereses del niño y emplearlos como motivación para ayudarle a aprender de forma más eficaz. Por ejemplo: “cuando terminemos esta tarea puedes jugar con la videoconsola”.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Aumentar su autoestima y confianza en sí mismo, ponderando sus éxitos por modestos que sean, no resaltando sus fracasos o afeando su conducta de forma reiterada.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Mantener en casa unas normas de vida, consensuadas previamente por los padres. Por ejemplo: mantener si es posible el horario de actividades diarias (baño, comidas, tareas).

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Evitar estímulos de alta intensidad (ruidos, luces, gritos). El niño responderá de forma exagerada a estos estímulos, gritos u órdenes fuertes.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Comunicar al niño con suficiente antelación cualquier posible cambio en la dinámica del hogar de manera que pueda adaptarse a ella.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Hacerle partícipe de las tareas domésticas que pueda realizar según sus capacidades y alabarle cuando intente actuar por sí mismo.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Comentar tranquilamente con él sus malas actuaciones y errores, explicándole que es necesario evitar las prisas y pensar antes de actuar. Es bueno que piense en alternativas a sus equivocaciones para no repetirlas.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Diferenciar entre las conductas voluntarias y las involuntarias. Los castigos aplicados a las acciones voluntarias deberían ser consecuencias lógicas de sus actos.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Situar al niño mientras hace los deberes en un lugar próximo al suyo para mantener contacto visual y más supervisión. Evitar estímulos que les distraigan (ventana, mesa desordenada, juguetes, etc).

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Es conveniente dar órdenes claras y concisas, acompañando estas órdenes de contacto ocular y si es necesario haciéndoselas repetir al niño en voz alta.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Resaltar el éxito y no el fracaso. Motivación constante. Use lenguaje positivo usando frases como “tú puedes hacerlo”, “¡qué bien lo has hecho!”.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Controlar la "intendencia escolar" antes de ir al colegio como si fuera una asignatura más (agenda, libros, lápices, etc).

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Procurar fraccionar las tareas y deberes a realizar en casa, utilizando tiempos más cortos. Las tareas largas deben dividirse en partes.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Recordar también que alguno de estos niños presentan un “odio a leer”. Organizar la lectura de manera que se motive al niño.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Evitar llamadas de atención en público. Comentar su comportamiento en privado.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Tener en cuenta que su comportamiento empeora en ciertas situaciones con menor control (cumpleaños, reuniones familiares, etc).

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Las actividades extraescolares son importantes para estos niños, siempre que les gusten y que sirvan para mejorar su autoestima.

*       Mantener entrevistas personales con el profesor/a cada cierto tiempo, supervisando en casa el trabajo escolar del niño.

*       http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  En resumen, convertir el entorno familiar en un ambiente favorecedor para el niño con TDAH y no en un ambiente hostil.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Utilizar como castigo “la ausencia de premio”. Evitar castigos físicos o muy prolongados, suelen ser contraproducentes y de escasa eficacia.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Cuando haga algo bien, reforzarlo con una sonrisa o una palabra de elogio. El refuerzo positivo con un sistema de “puntos” puede ser muy beneficioso.

*       Ante la hiperactividad motriz, permitirle la posibilidad de moverse en situaciones tales como: tiempo de comidas, deberes, etc.





 Consejos útiles para los niños:

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Pide que te repitan las instrucciones.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Anota en una libreta aquello que necesites recordar, cada tema en distintas secciones y lleva siempre la libreta contigo.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Escribe notas recordatorias y colócalas en lugares visibles (frigorífico, espejo, armario).
http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Crea una rutina diaria y utiliza alarmas (despertador, móvil).

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Elabora una lista con lo que necesitas hacer.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Elabora un calendario para realizar las tareas.

http://www.trastornohiperactividad.com/sites/default/files/image/lapiz.png  Divide las tareas en pequeños grupos.